¿Bajar precios o esperar?

     Este artículo pretende orientar sobre la política de precio más adecuada en la situación actual del mercado.

     Cuál es la estrategia adecuada: 

a) Mantener las tarifas y precios como si el mercado fuese igual que el del 2007 (demanda creciente y oferta bien dimensionada con poca agresividad en precio)?.

b) Desarrollar gamas de precio gancho muy agresivo, que nos permita seguir presentes en la mente de nuestros clientes?.

     No estamos proponiendo bajar precios en toda la gama, al contrario; hay gama en la que somos ya competitivos o exclusivos, o que forma parte de los productos y servicios complementarios, donde el cliente es cautivo; en ella no solo no debemos bajar precios, sino que en algunos casos nos podemos permitir ciertas subidas. 

     Pero en la gama de productos o servicios cuya demanda está totalmente parada, nos tenemos que preguntar:

     ¿Nadie del mercado vende esto, se ha paralizado la demanda?, ¿Hay un producto sustitutivo que nos ha robado el mercado?, si la respuesta a la segunda pregunta es SI, el problema no es que se te queden paradas esas existencias (que tendrás que pagar al proveedor) o esos servicios. El problema es que el cliente te borre de su mente. 

     Por tanto no queda más remedio que reestudiar el posicionamiento de nuestra cartera de productos y reposicionarla adecuada al nuevo mercado.

     Mi recomendación es: SI TENEMOS QUE BAJAR PRECIOS, y tenemos que tener en nuestro catálogo productos o servicios muy atractivos cara a lo que queda del 2009 y el próximo 2010. Para ello tenemos que revisar nuestro costes y procesos, e involucrar a los proveedores para lograr sacar gamas muy atractivas.

    Podemos bajar los precios de muchas maneras:

- Añadiendo más producto - servicio.

- Descuentos directos en % o en valores absolutos.

- Ofertas limitadas a existencias de una gama.

- Ofertas limitadas en el tiempo (que puede ser un solo día, o semana).

     Pero todas ellas tienen que ser anunciadas y divulgadas haciendo el máximo ruido y con la máxima agresividad y simpleza para el cliente. (como único o principal mensaje).