NO RENUNCIO

     Este título que aparenta desesperación, es común en muchas vidas. Renunciar es abandonar voluntariamente, desistir y postergar proyectos, incluso no aceptar situaciones.

     En el nuevo mercado y en la nueva etapa post-crisis, debemos retomar estímulos vitales y en concreto:

          No renuncio a innovar, 

          No renuncio a simplificar, 

          No renuncio a desarrollar nuevos caminos con, los valores fundamentales.

     El modelo económico que ha ganado esta guerra, en la que los Bancos son los nuevos conquistadores, es una gran oportunidad para retomar los fundamentos de la economía, basada en el desarrollo con recursos propios y con la orientación a los valores esenciales para el cliente.

     Muchas empresas en la anterior etapa (hasta el 2007) han fundamentado el crecimiento en la financiación externa y mayoritariamente para crecer fuera de su área de especialidad y excelencia, donde no son realmente competitivas.

     El nuevo mercado post-cisis se fundamente en no banco, no gobierno, no arrogancia; por tanto, el nuevo paradigma está en el desarrollo de nuestros propios recursos: intelectuales, relacionales y eficientes; donde las prioridades se clarifican de repente, y el cliente y su satisfacción recuperan el poder que siempre deberían haber tenido.

     En esta etapa la esencia vuelve a estar en la profesionalidad del equipo, en ser eficientes, rápidos y fiables; en aceptar que las pequeñas muestras de insatisfacción de los clientes empiezan a ser prioritarias, y donde nos tomamos mas seriamente el pequeño detalle, el pequeño coste, el pequeño gesto con el cliente, al objeto de retener su fidelidad.

     Y ahora cuándo para los clientes sus escasos recursos son lo más valioso, (las clases bajas ya son el 68 % del consumo) y con la demoledora reducción de las clases medias, que ahora solamente suponen el 27 % de la demanda, el precio (por tanto la eficiencia en coste) es la prioridad en las decisiones de adquisición de bienes y servicios. Pero lo significativo es que ninguno de los segmentos de clientes renuncian a la calidad.

     Si, paradójicamente siguen pidiendo calidad, entendida como superación de las expectativas iniciales, la calidad entendida como fiabilidad, solvencia, garantía y capacidad de respuesta ante las necesidades o demandas de los clientes.

     Por tanto retorna con gran fuerza los fundamentos de la calidad, usándola para restablecer las prioridades en la organización, para poder ofrecer calidad siempre y por tanto tenemos que simplificar los trabajos (digitalizarlos y evitar repeticiones), reducir tiempos, para incrementar la productividad y sobre todo dedicar los esfuerzos a lo realmente importante (margen y rentabilidad, eliminando los costes de la no calidad).

     Esto supone evocar los inicios de nuestras empresas, pero con mucha más experiencia, (pocos recursos, mucha ilusión y ganas de trabajar, de hacer y construir relaciones y especialmente querere hacer las cosas muy bien).

     Hoy más que nunca y aprovechando el día mundial de la calidad, NO RENUNCIO a La Calidad, y me reafirmo en fundamentar la estrategia del futuro en las cosas bien hechas, eficientemente hechas y que aporten al cliente un valor superior a lo que paga, esa capacidad de sorprender, ese compromiso máximo con el que empezamos nuestro proyecto empresarial, es el que hay que volver a rescatar para afrontar los nuevos retos y desafíos.

     Pd: El jueves 29 de este mes, celebraremos las II Jornadas de debate sobre los sistemas de calidad, donde diversos empresarios y responsables de los sistemas, de empresa canarias de primer nivel, hablarán con claridad sobre qué aspectos de las normas usan realmente y les aportan valor en la gestión, especialmente en el nuevo mercado en el que estamos inmersos.